AQ

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La letra es el arma de quien escribe

4.10.2010

No se culpe a nadie II

No amigo, no se equivoque. Son coincidencias nada más. Él vomitaba conejos y los míos son topos cafés; Pero ¿sabe?, dentro de poco voy a salir, así que trataré de ser breve…
Resulta que sí, efectivamente me gusta; lo admiro pero son situaciones que  no se pueden explicar. Son cosas que se salen de las manos; como la vez del autobús, no podía hacer nada, me quede sin flores, ahí en medio de la nada y con la nada, probablemente usted por ahora no me entiende pero luego lo hará mi amigo, se lo aseguro; como le contaba, son coincidencias, mera casualidad, sino, pregúntele a la Bruja, sí se que es otro raro parecido pero no es mi culpa, a la Bruja me la encuentro muy a menudo, cuando voy de visita a Roma, claro está, perece como si un aura perseguidora rodea su cuerpo, donde sea me la encuentro, verá, la otra vez íbamos a la ópera cuando de pronto comenzó a lloviznar, y nos hubiésemos mojado de no haber sido por un paraguas medio muerto que había caído de arriba, del parque, pero no creo que sea desdoblamiento del paraguas, porque el de París, ese quedó olvidado ahí, el mío era otro, eso se lo aseguro, era otro paraguas.
Que sí me gusta el Bululú, oh sí mi amigo, lo bailamos todas las noches con mi amigo, el corresponsal del Clarín aquí en Luxemburgo, sin embargo, la vecina, que es fama hasta los huesos reniega y reniega, es muy fastidiosa, quizá porque se cree la crema y nata por su nivel social, y así lo es; pero como le decía, no son imitaciones ni nada, se lo puedo probar porque no me gustan la flores amarillas, sino los tulipanes, qué olor tan dulce…